Por orden de aparición en cualquier discusión sobre lo poco apropiado que resulta definir como “fiesta nacional” a una bárbara tortura animal:
1. “Es una tradición”. Es una falacia clásica, también conocida como argumentum ad antiquitatem. Que algo sea antiguo no significa que sea bueno. La prostitución, la tortura o la esclavitud son tradiciones aún más viejas que la tauromaquia.
2. “Sin corridas, el toro de lidia se extinguiría”. Bastaría con que los ayuntamientos gastasen en reservas naturales una cuarta parte de lo que hoy emplean en subvencionar la tortura animal para evitar tal drama. El lince ibérico también está en peligro de extinción, y nadie defiende que la solución sea torearle.
3. “El toro no sufre”. Hay un veterinario, jaleado por el lobby taurino, que dice haberlo demostrado científicamente por medio de unos misteriosos microchips, que ha implantado en algunos toros. De momento, su importante descubrimiento sólo ha sido publicado por la prestigiosa revista científica 6 toros 6. Ya que su investigación está tan avanzada, le recomendaría que probase ahora con humanos. Si no encuentra voluntarios, cosa probable, que empiece él mismo con las banderillas.
4. “También se mata a los terneros”. Pero el ternero, según la ley, debe ser sacrificado con el menor dolor posible, y al toro se le tortura. En Catalunya, la ley de maltrato animal recoge a los toros de lidia como excepción. Si toreasen a una oveja, incurrirían en un delito penado con cárcel.
5. “Es una pelea de igual a igual entre el hombre y el toro”. ¿Igualada? No hay más que ver cómo suele quedar el marcador.
6. “Los que quieren prohibir los toros son independentistas catalanes, contrarios a la fiesta nacional”. Pues yo vivo en Madrid y nací en Torresandino, Burgos.
Publicado el Noviembre 19, 2009 por Salvatore Coco
Si lo que se dice aquí es cierto, estaría bueno que pagásemos el rescate tod@s los/as españole/as
Interesantísima información la que hoy da Fernando Sanz en el diario financiero Cinco Días: Echebastar, la empresa propietaria del Alakrana, el atunero vasco cuyos 36 tripulantes han estado 47 días secuestrados en el Índico por piratas somalíes, facturó el año pasado 30,1 millones de euros y ganó 5,8 millones, un 298% más que el año anterior.
Echebastar tiene, según esta información, cuatro buques: Alakrana, Campolibre Alai, Elai Alai y Alkrantxu, y todos ellos operan en el Índico. En marzo pasado, el administrador de la compañía, Kepa Echevarría, escribía esto en la memoria anual de la empresa:
“Nuestra flota al completo opera en aguas del océano Índico; durante el presente ejercicio la inseguridad de la zona provocada por los ataques de barcos piratas ha complicado notablemente nuestra operativa diaria y supone un problema de dimensiones desconocidas para el sector y sus gentes. (…) Las buenas noticias, a pesar de los piratas, son que las capturas se han incrementado en un 31% con respecto al año anterior debido en gran medida a disponer de nuestra flota operativa durante todo el año. (…) Por otro lado, el problema de la piratería continúa con igual o más virulencia y los riesgos de ataques a nuestra flota siguen preocupándonos enormemente”.
El armador, es evidente, sabía los riesgos que corría cuando decidió que el Alakrana se saliera del área de seguridad y por qué lo hacía. Por dinero, por mucho dinero.
Publicado el Septiembre 5, 2009 por Salvatore Coco
Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Guinea Ecuatorial, Venezuela, Libia. Desde principios de julio, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos ha recorrido estos países, con grandes reservas petrolíferas y de gas, firmando acuerdos bilaterales y elogiando a regímenes y gobiernos que violan sistemáticamente los derechos humanos.